Correr ante los peligros adversos, huir con las piernas en el suelo, sentir que cada paso me lleva al vacío, lanzarme sobre la próxima ola, para saber que me envuelve el remolino. Trozos de un ayer que envuelven el paño de mis lamentos, cayos que lastiman la superficie del ser interior. Tu voz rompe en llanto ante los truenos del ser humano, nada queda, solo negar la propia existencia.
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