La dificultad de eliminar los recuerdos que conllevan atesoradas las memorias. Las mañanas que han disfrutado, las noches que han olvidado y las tardes que quedarán para siempre. El dolor se transforma en gotas de lluvias, el haber perdido algo tan importante es ajeno a la suerte de la vida. El precio no se paga lamentando la partida sino disfrutando las horas que dejarán por siempre un sabor a despedida.
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