La consonante empieza a hacer su acto de ilusionismo, trastabilla la espiritualidad diaria del buen samaritano, comienza el siglo con un cuarto de hora atrasado. Hilos que mueven montañas de algodón, ríos que desvían el curso de sus aguas para llegar hasta el cuenco de tus manos. Pesos pesados combatiendo contra el carácter y la voz, allí donde el carnaval muestra su alegría, el artista comparte un acto de escapismo.
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