La rima apuesta sus canciones a la ruleta, los peones juegan con los alfiles hacia dos puntas, el movimiento que altera al rey, es el enroque. Y yo aquí, fusilado por las palabras, escondido por las cortinas rojas que esperan ante mí. La alfombra dibujada en terciopelo hace que pisarla sea algo imposible. Miles de súbditos se arrodillan ante la jugada que cambiara el partido, ahora todo depende de una hermosa gambeta.
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