Mientras tu mirada perdida busca una solución a tus problemas, mi paladar blando disfruta el sabor de tu deliciosa boca, tu cuerpo se pierde en las encrucijadas más prohibidas, tu pelo libera el perfume que enloquece a mis neuronas. Las fieras se alimentan del sudor de tu garganta y mis pensamientos tuercen una verdad a medias. Todo lleva a la locura de un sueño eterno.
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