lunes, 11 de abril de 2011

I Believe

La angustia ensucia las sabanas en una tarde gris. Los niños juegan en el parque mientras un teléfono suena en una pieza oscura. Tu boca se pierde en las lagrimas de un cocodrilo, el perfume de tu bufanda me envuelve el cuello solo para pedirme permiso. Cuando finaliza la velada, solo quedan dos extraños confundidos, las estrellas bailan para ellos, la luna sonríe y disfruta viéndolos. Yo creo que siempre los sueños se pueden hacer realidad.