Cuando somos pequeños creemos en todo lo que vemos, somos inocentes. Con el tiempo vamos creciendo y nos vamos topando con la realidad, con las partes horribles que tiene el ser humano. Sin darnos cuenta tomamos pequeñas actitudes, que son bastante estúpidas. Pensamos e intentamos racionalizar como nos enseñaron, pero olvidamos vivir como cuando eramos chicos. No hablo de responsabilidades, hablo de disfrutar las pequeñas cosas que nos alegran la vida, en vez de cegarnos por la ambición desmedida del ser humano, la misma que algún día nos va a destruir a todos.