Una mirada cómplice en el silencio de la multitud, lleva a los amantes a que poco a poco vayan acerando sus cuerpos, sus dedos se rozan, sus mentes explotan bajo el calvario de la protesta colectiva. La multitud se mueve en un vaivén, emulando una gran ola producida por un tsunami. Él ya lo tiene decidido y al siguiente movimiento se produce esté pequeño dialogo:
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