Recuerdo ese día como si fuera ayer, mi vista en la ventada, tu cuerpo apoyado en un árbol y el sol que golpeaba esa tarde de verano nos saludaba como diciéndonos adiós. Tantas historias juntos, tantos golpes, tantos llantos, que no se podrán volver a contar. Para mi nunca serás una más del montón, siempre serás la única y la primera en todo. Adiós bicicleta mía, se feliz en otros pies.
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