El fin de las palabras o solo una metamorfosis obligada por el tiempo, de la literatura escrita a la prosa contada. Cuando las expresiones cambian según como digamos nuestros sentimientos, y en ella dicen más que lo que no escribimos. Es hora de cambiar y adaptarse, de reunir todas las cartas, mezclar, barajar y volver a repartir. De los viejos juglares a los nuevos trovadores. El destino se ríe de nosotros y nos muestra como el tiempo es cómplice de toda esta historia. La manipulación del tiempo y espacio parece escrita por marcianos, que lejos de llamarse extraños son simples seres que habitan otro planeta. El sin sentido se hace más fuerte de este lado de la pantalla. Lo absurdo cobra vida. Los detalles se iluminan y mi voz toma color en este asunto. DONDE LO INCOHERENTE ES REALIDAD. LES AGRADECE SU VISITA. GRACIAS
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