jueves, 1 de septiembre de 2016

No es posible un mundo mejor con arbitros bomberos

Miles de fanáticos se agolpan para ver un espectáculo deportivo, sus ojos se detendrán por noventa minutos, sus cuerpos no imaginan nada de lo que puede pasar, simplemente esperan que ante lo inusual haya una respuesta. Es en este momento que todos hacen revalida de sus títulos, sea cual fuese, no importa. Todos son jugadores profesionales, todos son árbitros, todos son técnicos, todos son médicos. Pero nadie sabe los que sienten esos veintidós jugadores que correrán no por el dinero sino por el amor a los colores, esos que representan a una pasión, a un país, a una nación.