El diseño toma forma, el orden entra por el patio trasero y la mente explota en un pabellón de locuras incumplidas. El juego de sabanas se extiende por la ventana, el agua se convierte en vinagre y la carne sabe a vegetal, entre más me alejo del mundo más me acerco a mí mismo. Esperando llegar al karaoke con la misma soltura que ayer, esperando que la aguja del reloj muestre la hora deseada para saber si puedes leerme la mente otra vez.
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