miércoles, 6 de enero de 2016

Por la boca vive el pez

El viento atraviesa mi cien, el sin fin se hace presente en mi mesa y los ruidos de cubiertos se crean sobre este piso de madera. Los perros ladran, los gatos apuntan a romper mis envergaduras  y los peces miran el momento oportuno para fugarse de su prisión de cristal. Problemas que conviven en el entorno del amanecer, sueños que se trasladan a la imaginación de los marineros, gritos que se extienden por todo el continente. Una y otra vez se escucha el mismo verso, será que alguna vez alguien dijo que por la boca vive el pez.

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