Después de un mes de golpes y palos en la rueda, de un mes lleno de acertijos por descifrar, la calma vuelve para adueñarse de la tarde, el espectro cambia el clima y la nariz intenta trabajar en armonía. El muchacho encuentra pequeños espacios para su arte, total a fin de cuentas es lo que lo hace feliz. Hoy llego tarde, pero llego, el recreo.
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