Desde la redacción se escuchaba un viejo rumor, el cual decía que el escritor había perdido su alma por causas desconocidas, otros decían que había intentado vender sus órganos por un poco de amor. Los días siguieron pasando y lo encontraron perdido en la pared, el retrato del muchacho que había sido alguna vez ya no se encontraba allí, solo quedaban sus huesos y su piel. Cuando investigaron su muerte no encontraron causa alguna, sin embargo pudieron encontrar un pequeño detalle, su cerebro no estaba en su cráneo entonces se les ocurrió pensar que quizás el escritor y su cerebro, se fueron a otro lugar, a un lugar secreto.
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