El tiempo y el aire cambian. Las idas y vueltas que trae la rutina nos dejan con una pequeña bocanada de aire que se desprende de nosotros al momento de irnos a dormir. La calma que antecede a esta sudestada es cada vez más incesante. Será hora de dejar de callar, romper el silencio y hablar de todo lo que debemos hablar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario