He vuelto de mi circulo de hojas secas, después de estar preso en una cárcel de vidrio durante más de quince días. He intentado sobornar al guardia con mis dotes culinarios sin lograr ningún efecto, por suerte, mi ángel de la guarda siempre tiene una soga para sacarme volando de estas situaciones. Para desgracia de mi familia ya les estoy inflando los globos, en toda situación desesperada, solo queda comprar unas ricas galletitas en forma de corazón.