Atrás quedaron los demonios de la noche, los fantasmas y las reliquias olvidadas. El año nuevo vino con lluvias que limpian la mugre que quedaba en los pisos, las noticias despiertan las sonrisas de la gente que acompaña mis pasos y todo empieza a cobrar sentido. La luz entra por las ventanas, los pasillos se encuentran con aire nuevos y con la esperanza de un comienzo distinto.