Los segundos cuentan en esta marcha contra el destino, los naipes se despiden de la mesa y las fichas van cambiando de dueño. La siguiente jugada dejará a un jugador afuera de la mesa, sin embargo las cosas parecen cambiar, el remolino llega hasta el centro y todo vuelve a empezar. Cerca de la revolución el pueblo pide sangre, lo pide a gritos. All in.