Volver a los principios de la divina comedia, saltar las sillas y esconderse debajo de la mesa, mirar el fondo del vaso y no el vaso vació, saber que detrás de todo enigma se muestra un bello cuadro. Los sonidos se mezclan con el susurro de tus labios, la oscuridad se pierde con el sonido de un saxófono y mis ideas se asemejan a una realidad. Cuando las escaleras se transformen en un simple piso, entonces no tropezaré con mi zapato.