El movimiento corta el aire con un simple zumbido, el brillo se opaca con la piel y el ruido retumba en toda la arena. El silencio no existe en este paisaje, los sentidos se pierden, la emoción se convierte en desesperación pura. La carne empieza a sentir el frío del suelo, el golpe de la hoja se cobra otra victima y una nueva victoria para la señora de negro.