Las horas se acumulan como si el precio del mañana cambiará algo en la verdad de la humanidad. El mundo sigue girando desfasado por la movilización de ideas. Cuando los resortes no aguantan el peso de la emoción, cuando la frazada no tapa el frió de la noche, cuando los besos no alcanzan para tapar las lagrimas, entonces no queda otra cosa que bailar al ritmo del viento.