Quizás las horas sean menores, la mugre de mis botas no escapa de esta posada de sueños rotos. El río sigue su curso y su traición no se hace esperar. En el invento de la costumbre los malos hábitos no juegan a ser hipócritas, los reales dejaron sus lugares para convertirse en papel. Traigan cielos con nubes que el piso esta empezando a llorar. Yo me voy a soñar un rato.