El luchador sale toda las mañanas a ganar su batalla contra la sociedad, el destino es cruel y marca su corazón a fuego lento. La espina de algún amor sigue lastimando sus entrañas y su alma sigue enfrentándose a la muerte. En el código del guerrero no hay rendición, aunque su cuerpo diga stop, su espíritu grita, ¡¡¡NUNCA!!!.