El cargador de pilas llega tarde a la escena del crimen, el desodorante se escapa y emprende la fuga hacia la encrucijada de la vida. El lápiz labial gambetea las manos que intentan agarrarlo, y se esconde en los brazos de una hermosa cartera. Las llaves de tu casa hacen un sonido tan peculiar que cuando me asomo no quieren abrir la puerta, será que todo este discurso esta escrito por una marioneta.