martes, 20 de noviembre de 2012

Al otro lado del mundo

El sentido de las palabras no tiene lugar en esta estantería de libros usados. La ciudad entra en su toque de queda, los niños ya no disfrutan del aire y el agua es el único recurso que nos queda. Miles de súbditos se arrodillan ante su dios, de carne y hueso. Deberían empezar aprender que los animales se rigen por las mismas reglas.