El peso del sudor se transforma en una lluvia torrencial. El aguijón de la abeja pica y marca, dejando su sabor a miel en tu hermosa piel. Las letras entran en la coherencia de la noche, el alcohol despierta mi instinto animal y lo extraño se hace real. Miedos explotados en la garganta de un cantante, cantos que atraviesan fronteras y versos que pulen la piel.