Cuando las notaciones son tan claras el diálogo carece de sentido. El artista conmueve al público con su extraño suovenir. Los locos en esta jornada de trabajo hablan solos, pierden sus costumbres y dicen lo que sienten. No hay metáforas, no hay un juego de doble sentido, es la verdad, la cruda realidad que sale de sus bocas. El encuentro del desencuentro, el segundo después de la acción y vos ya te fuiste de mi ventana.