Nada parece cambiar, la nebulosa que rodea este infierno de ciudad, a pesar de eso sigues siendo tan fría como el hielo. Terca, obstinada y peligrosa tu boca me sigue llamando en el medio de la noche, mis manos no pueden ocultar la necesidad de tocarte, pero tus datos descriptivos solo rellenan la hoja con pura información ficticia. Llamando a la madrugada solo vas a despertar al eco, que se genera por la ruptura de un tempano en un glaciar.