La hora pasa muy velozmente, el augurio de los viejos ancestros llega hoy a mi puerta. La sabiduría se torce del dolor producido por la agobiante soledad, manos que atrapan un pobre espíritu vagando por la noche, el adiós a los escalofríos y la manta no logra cubrir toda la superficie. Ven a mi mesa vacía y comparte conmigo un nuevo amanecer.
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