Buscando el balance entre el bien y el mal, buscando sin ni siquiera dejar de mirar, el encadenado de incertidumbre cotidiana mezclada con tintes de hipocresía generan el hartazgo de la civilización. Placeres perversos perturban mi cabeza y tu ironía perfora mis oídos hasta el punto de locura del cual los cuerdos se reirían.
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