jueves, 24 de marzo de 2011

Believe

El pianista usa sus dos manos para pulir una hermosa sinfonía. La partitura se expande, la corcheas y las semifusas le dan un momento a la blanca para hacer su pausa. El silencio necesario entra en el compás para hacerte sentir que es un momento especial. Las variaciones de escalas se vuelven a este paso un poco habitual, sin embargo tu alegría me hace ver que todo sigue siendo un penoso dos por cuatro.