Vuelan las aves en una mañana campestre, el sonido de los grillos alegran mi alma. En la juventud de la vida, mi corazón suspiro al verte. Dejándonos llevar por la amplitud del impulso somos dos estrellas a punto de colisionar. Nos espera una dulce cosecha entre flores de papel, un reflejo pintado por ninfas en el oscurecer.