Con el paso de los años las cosas cambian, desde su forma hasta su semántica, desde la filosofía hasta la cultura. Los cuentos ya no tienen finales felices, y las novelas están escritas con sangre, pero a pesar de que el amor ahora se escribe con teclas y no con tinta, a pesar de eso todavía hay algo que no va a cambiar, por suerte todavía soñamos por nosotros mismos. Disfrútenlo.